María Elena Álvarez Bernal reflexiona sobre el poder en México

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María Elena Álvarez Bernal, exlegisladora panista y viuda de Abel Vicencio Tovar, presidente nacional del PAN entre 1978-1984, recibe a El Sol de México en la terraza de su casa en Tlalpan y reflexiona sobre el poder en México, las campañas políticas y el papel de los partidos políticos como medio para conseguir dinero.

La democracia que México olvidó por 70 años con el PRI, “no se podía resucitar en dos sexenios (Vicente Fox y Felipe Calderón)”; muchas cosas se corrigieron y otras más tendrá que hacerlo el próximo gobierno que surja de la elección del 1° de julio, dijo a El Sol de MéxicoMaría Elena Álvarez Bernal, ícono de la dinastía del Partido Acción Nacional.

“Es como estar en un limbo al que todavía no se encuentra exactamente cuál es la manera perfecta de gobernar. Todavía estamos en esa búsqueda”. Pero, añade, el nuevo gobierno que venga tendrá más experiencia, más cosas que reformar y más prácticas por corregir.

Detalla que la alternancia presidencial del Partido Acción Nacional fue un gran paso, pero reflexiona: “las expectativas fueron muchas pero infundadas porque éramos un país que no estaba acostumbrado a ejercer el poder. Nadie (de la oposición) tenía experiencia de gobernar, sino era el partido oficial. Lo que se esperaba del cambio era tanto que lo que se hizo –que no fue poco–, sí defraudó, pero fue un paso importante, hubo equivocaciones, pero también aciertos.

No podía haber un cambio tan radical después de 70 años. Sería bueno no detenernos sólo en los errores, también hubo aciertos importantes”. Y advierte que en la actualidad formar un partido político “es un gran negocio”. Ir de candidato y llegar a un cargo público significa disponer de fondos.

Tenemos que ser más estrictos en las finanzas de toda la administración pública para no desvirtuar por la ambición económica, dice.

Con un jardín como escenario de la entrevista, Álvarez Bernal destaca que en el ámbito político esta elección presidencial tendrá muchas lecciones de reformas políticas que México necesita. Las candidaturas independientes a nivel nacional no son funcionales, pudieran ser las independientes para lo local, pero vimos la dificultad que tiene una candidatura a nivel nacional independiente. Todo ello tiene que ser revisado inmediatamente. Por eso la experiencia de la actual campaña será enriquecedora para las decisiones futuras.

¿Margarita Zavala abandonó la campaña presidencial por falta de recursos, estructura y de partido, que opina?

Estábamos contentos de tener a una mujer candidata, pero tampoco es tragedia, habrá tiempos mejores. Fue una buena lección para muchos. La primera reforma es que no puede haber candidato independiente a nivel nacional. Las leyes fueron inadecuadas, fue un ensayo meritorio para quien se ofreció como candidato, dejó enseñanzas para no desperdiciar.

Ganamos con esa pequeña etapa que se vivió, aprovechar el ejemplo por el bien de todas las mujeres (…).

Aquí hemos mezclado mucho lo económico con lo político. Formar un partido político es un gran negocio y se tiene que cuidar que no pase. Ir de candidato es disponer de fondos, llegar a un cargo público es disponer de fondos. Tenemos que ser más estrictos en las finanzas de toda la administración pública para no desvirtuar por la ambición económica”.

La ética en la función pública ¿qué reflexión le deja tanta corrupción e impunidad?

El manejo de los recursos implica dos cosas: la ética personal, pero también las normas que se deben de cumplir y aquí se ha fallado en los dos aspectos. Los ejemplos de que no pasaba nada si se tomaban recursos desviándolos para campañas, esa costumbre que el partido oficial (PRI) practicó y nada sucedía en contra, ayudó a desvirtuar el manejo de los dineros. También en lo personal no había sanciones para quien hacía mal uso de los recursos públicos, ahora hay más restricción en la vigilancia, pero falta, lo que ayudará a caminar con ética en el manejo económico.

¿Los partidos tienen vocación por gobernar o solo por detentar el poder?

Lo político tiene mucho atractivo por lo económico, porque se permite los buenos negocios, transacciones con contratos; domina lo económico que se va a adquirir con un cargo público, cuando es lo público como servicio, no un cargo para servirnos de él, para enriquecernos, sino para servir.

En esa transformación se tiene que dar el paso. (…) El poder es para servir, no para servirse.

Álvarez Bernal se pronunció por adelgazar al Poder Legislativo, eliminar las diputaciones plurinominales y reducir los elevados salarios; un Poder Ejecutivo que asuma sus responsabilidades y supervise; y consideró que el Poder Judicial es la “conciencia de la nación” y no se debe dudar de su actuar. Es la última palabra en todo y no puede fallar.

Fueron 12 años de la Presidencia de la República con panistas

La alternancia del Partido Acción Nacional fue un gran paso, un cambio que transformó al país; las expectativas fueron muchas pero infundadas, con una oposición que no estaba acostumbrada a ejercer el poder, que nadie tenía experiencia de gobernar, sino era el partido oficial.

Lo que se esperaba del cambio era tanto, que lo que se hizo –que no fue poco–, sí defraudó. Pero fue un paso importante; hubo equivocaciones, pero también aciertos.

No podía haber un cambio tan radical después de 70 años. Sería bueno no detenernos solo en los errores, hubo aciertos importantes.

Este gobierno que ahora regresó (PRI), pues ni es tan igual a los del PRI de antes, ni tan perfecto que quisiéramos que fuera.

Es como estar en un limbo que todavía no encuentra exactamente cuál es la manera perfecta de gobernar. Todavía estamos en esa búsqueda. El nuevo gobierno que vendrá tendrá más experiencia, más cosas que reformar y más prácticas por corregir, porque la democracia que se olvidó por 70 años no se podía resucitar en dos sexenios (Fox y Calderón). Muchas cosas se corrigieron y otras tantas se corregirán en el próximo sexenio”.

Próxima a cumplir 88 años de edad, Álvarez Bernal fue, por primera vez, electa diputada federal a la L Legislatura de 1976 a 1979, después en la LVI. En 1977 fue senadora a la LVII Legislatura.

Regresó en el 2000 como diputada federal y en 2006 a la LX, que, con la salida de Jorge Zermeño Infante, se convirtió en la presidenta de la Cámara de Diputados.

¿Qué opina de las coaliciones, mezcla de ideologías distintas?

Tal situación tiene que llevar a la reforma de los partidos políticos, pues no están hechos para sostener ideologías, siguen siendo negocios. No debemos permitir tanta creación de partidos, que no representan nada sólido, porque no les cuesta trabajo aliarse con uno y con otro.

(…) El sistema de partidos no funciona en México, deben quedar los que realmente representan algo. Se juntan no para defender principios ni postulados, sino para no perder el registro y consecuentemente los ingresos que obtienen del erario público.

Que no pierdan tantos votos, porque si no tengo votos, ya no tengo ingresos.

Hay que separar el dinero de los partidos.

No defienden ideologías ni proyectos de gobierno. Buscan cómo mantener el negocio a flote.

Los partidos sólidos tienen su propia ideología, pero se han aliado con “partiditos” para aumentar votos, pero los demerita. Los grandes están siendo beneficiados, pero no en el soporte de su ideología, sino en el soporte económico que tendrán con los votos”.

¿Del PAN le sorprende o son los tiempos?

Son los tiempos.

¿Las campañas, que opina?

Hay gran madurez entre la ciudadanía, aunque sigue permeando la gran desigualdad, la pobreza extrema de la mitad de la población, desvirtúa la libertad democrática (…) Han prometido ofertas a los que carecen de todo y no es justo para una democracia que el voto se obtenga a la oferta de pequeñas compensaciones. Quisiéramos que el pueblo ya fuera tan maduro, que tuviera resueltos sus problemas básicos para decidir con libertad ¿qué filosofía de partido le interesa?, ¿a qué candidato le dará su voto?, pero pensando en el bien de México, no en satisfacer su necesidad primaria.

¿Se administra la pobreza?

Se aprovecha y algunos la mantienen para eso, para poderla aprovechar, comprar votos. El voto no es libre porque la pobreza no tiene libertad.

¿La ciudadanía tiene hartazgo de la corrupción, impunidad y violencia?

Esa es tarea del nuevo gobierno.

Hay impunidad, una de las mayores lacras del sistema. “Si el nuevo gobierno logra abatir estos males habremos dado un gran paso, aunque la prioridad es la desigualdad y la pobreza.

Descentralizar la administración pública y no esperar solamente la inversión extranjera sin hacer nada.

Soluciones más creativas de los gobernantes.

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